Se da casi como dato oficial de la fundación de nuestra Banda el año 1894, fecha en la que el maestro Casas firma un contrato con el Ayuntamiento para reorganizar la agrupación, dirigirla e impartir clases en la Academia de Música. Con satisfacción queremos dar a conocer a los astorganos pequeños datos que deben llenarnos de orgullo.

Erróneamente, todos los que han escrito sobre la Banda de Astorga le han escamoteado más de 50 años a su nacimiento. Estoy seguro que no ha sido con intencionalidad, sino que cuando el primero da una fecha, o propone un hecho, los demás le seguimos, tal vez sin preocuparnos de contrastar aquellos asertos. Es más, si nos atenemos a indicios pueden alcanzar los setenta años. En los años 20 del siglo XIX se crearon las Milicias de Voluntarios cuyo sostenimiento estaba a costa del Ayuntamiento; la Milicia tenía su banda y también la pagaba el Ayuntamiento. Si bien en estas fechas, como se puede comprobar en 1825 y 1827 el Ayuntamiento contrataba a la Capilla de Música de la catedral. No podemos asegurar cuando, pero en estos años se crea la Banda para la Milicia;  por tanto la Banda era municipal, y los instrumentos eran propiedad del ayuntamiento. Pero no vamos a remontarnos a esos primeros años 20; lo dejamos  en 1841 con documento fidedigno. Así que en esta fecha nos quedamos.

 

Porque fue en este año, en sesión celebrada el día seis de junio, cuando el Procurador del Común informa a la Corporación astorgana que se habían gastado 909 reales para uniformar a los músicos; especifica: que se gastaron en paño, botones, hechura y demás de siete levitas para otros tantos músicos. Al año siguiente se compran levitas para otros nueve músicos, dos clarinetes y un figle. En este año de 1842 sabemos que la banda contaba con director, “el Músico Mayor”, aunque ignoramos su nombre. No así el de 1843 cuyo responsable era José Martínez Bailina, capitán de Música en la Milicia. Por el Ayuntamiento, cuando le presenta el lamentable estado de la banda, se le faculta para el arreglo y distribución de instrumentos, así como marcar las horas de Academia.

 

Que esa Banda de Milicias tenía su carácter municipal aparece de nuevo en febrero de 1844; en este año por Orden Real se disuelven las Milicias Ciudadanas; el Ayuntamiento de Astorga ha de realizar la entrega de armas y demás efectos  al Jefe Político de la provincia. Pero no devuelven los instrumentos de la Banda ni los papeles de Música por ser propiedad municipal. Se devuelven dos trompas que pertenecían a la catedral  y el pleno acuerda pagar a los músicos sus haberes hasta el primero de enero, dejando disuelta la Banda.

 

Al año siguiente, 1845 hay nuevo conato para la creación de una Academia Filarmónica que no llega a prosperar lo que sí ocurre una decena de años más tarde. Es en 1855 cuando vuelven a organizarse las Milicias  y en consecuencia el Ayuntamiento vuelve a reorganizar la Banda nombrando Músico Mayor a Juan Alonso, “quien se encargará de tocar y enseñar a los chicos”. Por este trabajo percibirá tres reales diarios; así mismo se especifica lo que ha de cobrar cada componente de la Banda, según el instrumento que maneje. Este acuerdo se firmó en febrero y sorprendentemente en el mes de julio se firma contrato con un nuevo Músico Mayor (cuyo nombre no se da a conocer en el acta) y el sueldo del mismo se eleva a 10 reales diarios, y en contra se estudia la manera de rebajar el sueldo de los músicos por el mal estado económico municipal. Componían la Banda 22 músicos a los cuales en 1856 se les dota de uniformes con un coste de 4300 reales. Como la Milicia quedó disuelta en julio de 1856, también se disuelve la Banda.

 

No tenemos noticia de la misma hasta 1862. La Corporación es consciente de esa  necesidad para “acompañarla en las diferentes funciones. Y que en el verano dé conciertos en el Jardín Paseo; y sería beneficioso para los jóvenes de la ciudad y del Hospicio que aprenderían sin desembolso alguno; y a los que vayan de soldados les proporcionará muchos beneficios”. Así que se crea la “orquesta”, se convence al director de la banda de Villafranca del Bierzo, Manuel Calvo Novoa, a quien se le dan siete reales diarios y se confecciona un reglamento que a fin de que no haya dudas de la titularidad municipal se escribe: Reglamento de la Música Municipal. Más claro imposible. El contrato con Calvo cumplía en 1865 y se convoca la plaza a la que concurre él mismo y un componente de la capilla catedralicia a quien se le adjudica, Bartolomé Cuervo. Debía ser un tanto descuidado, pues en marzo  se le avisa que “para Semana Santa ha de estar la orquesta municipal dispuesta como corresponde o cesará en su cargo”. Se le cesa en 1869 –aunque fue nombrado otras dos veces- y se nombra director a Venancio del Otero.  Los avatares políticos, más los económicos, hacen que la Banda se disuelva y reaparezca para conseguir un poco de estabilidad en ese año de 1894 en que se firma contrato con el maestro Gerardo Casas.

 

Queda claro; en este año se recompuso, con algo de más estabilidad la Banda, pero su nacimiento fue mucho antes. Aquí están sus primeros directores conocidos: 1843, José M. Bailina; 1855, Juan Alonso; 1862, Calvo Novoa; 1865, Bartolomé Cuervo; 1869, Venancio del Otero y 1889, Hermenegildo Alonso. Así estaban las cosas.

 

 

Martín MARTÍNEZ.

Cronista de Astorga

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